domingo, 13 de marzo de 2016

Seguidillas manchegas

Definición de Seguidilla

Las seguidillas son un tipo de canciones españolas acompañadas de danza, típicas de las actuales comunidades autónomas e origen castellano: Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid y el sur de Castilla y León (provincias de Segovia, Ávila y Burgos. Las seguidillas también son típicas en la música tradicional de la comunidad autónoma de Canarias.



Características

Ritmo ternario, y movimiento animado, con acompañamiento de castañuelas, guitarras, bandurrias, laúd, almirez y botella de anís con llave, también se tocan con la dulzaina y el tamboril. En compás de 3/4 o 3/8, está distribuida habitualmente en estrofas de cuatro versos alternativos de siete y cinco sílabas con asonancia en los pares, seguidas de estribillos de tres versos de cinco sílabas el primero y tercero y de siete el segundo. El contenido de sus letras suele ser de tema amoroso, pero también las hay de temática pícara o jocosa. Se baila por parejas que pueden ser mixtas, estas forman un círculo y se van cambiando de parejas. Se bailan en las fiestas patronales y en la fiesta de la vendimia y de la agricultura que se hacía en esos tiempos.

Orígen

Sus orígenes se remontan al siglo XV. Su usanza se hizo muy popular en época de Cervantes e igualmente se incluye en la mayoría de obras de teatro español y en la tonadilla escénica del siglo XVIII.Quevedo dice de ellas que « arrinconaron a las rancias danzas de reverencias que se acompañaban con arpa y rabel » Como manifestación de música popular, se ha extendido por el sur y el centro de España y se pueden encontrar distintas variedades como: sevillanas gitanas, seguidillas murcianas y manchegas.

Seguidilla manchega

La seguidilla manchega es la decana entre las de su estirpe, que han adquirido popularidad en el solar español. Es una creación genuina de la Mancha castellana y aunque no hay documentación fidedigna de su primitiva estructura musical, se conservan las letras, en las que se vislumbra la índole del ritmo. Una seguidilla es compuesta cuando está formada por una seguidilla simple y un estribillo. A su vez, la seguidilla simple consta de 4 versos, con la siguiente medida:

1er verso: Heptasílabo: 7 sílabas
2º verso:   Pentasílabo: 5 sílabas
3er verso: Heptasílabo: 7 sílabas
4º verso: Pentasílabo: 5 sílabas

La seguidilla simple presenta una rima en asonante (es decir sólo las vocales desde la última sílaba acentuada) en los versos 2.° y 4.°. Quedan sueltos, los versos 1.º y 3.°.

El Estribillo tiene la siguiente estructura: Tres versos: 1.° y 3.° pentasílabos, rimados en Asonante
2.° heptasílabo, suelto.

Baile

Dentro de la región manchega, el baile de las seguidillas tiene diferentes variantes o diferentes formas de expresión. El movimiento de este baile es de gran viveza en cuanto al ritmo que toma el cuerpo, brazos y pies. Estos últimos se mueven en alternancia rápida, pisando de tacón y puntillas.

Dicho baile tiene tres tercios, con sus nueve coplillas o cantares. Cada tercio consta de tres pases de ocho compases seguidos de música y otros cuatro o cinco, indistintamente según las comarcas, de toque de guitarras y mandurrias. La posición de los bailarines, antes de comenzar el baile, es esta: Los mozos, puestas las manos en las caderas, se colocan frente a las mozas, mientras éstas, sujetando las castañetas en las manos, con las cuales marcan los movimientos, permanecen con la mano derecha en la cadera y colgando la izquierda, quedando de esta forma preparados hasta que preludia la rondella, compuesta generalmente de guitarras, mandurrias, panderetas, platillos y el típico tiplillo, que en algunas comarcas tiene el nombre de requinto.

Seguidamente, los cantores hacen la salida o introducción, que consiste en lanzar un ¡ay...! muy prolongado, o en cantar el primer hemistiquio de cualquier seguidilla, con lo cual puede decirse que se inicia ya el baile de las manchegas, terminando dicha salida o introducción con una ligera inflexión de los bailadores, que se arrodillan hasta tocar en tierra, con la pierna derecha



Traje típico

Femenino

- Pololos y enaguas, con puntillas o sin ellas.
- Blusa blanca o negra, a veces con bordados y puntillas que sobresalen por el escote y las mangas.
- Corpiño de mangas ajustadas realizado en terciopelo o paño negro.
- Manteo por encima del tobillo, de color amarillo, rojo o verde; está adornado con cenefas recortadas en fieltro «picao».
- Dengue o pañuelo de talle, de varios colores.
- Mandil, pequeño delantal en percal, estampado o liso.
- Medias blancas caladas.
- Zapatos de tacón bajo con adornos.
- Mantón de franela de vivos colores.

El tocado de la mujer es un solo moño, estilo rodete, sobre la nuca; sobre él se colocan horquillas o pasadores.

Masculino

-Camisa blanca de hilo o lino con cuello bordado en algunos casos.
- Medias cubiertas con polainas de paño.
- Calzón corto, ajustado, de palo oscuro.
- Chaleco de paño negro, a veces con adornos multicolores.
- Faja negra, que da dos vueltas al cuerpo y termina en flecos.
- Chaquetilla de paño negro, sustituida a veces por un blusón de algodón azul.
- Pañuelo anudado en la parte de atrás.
- Zapato negro o abarcas de piel de vaca o burro




Extraído de Aquí y Aquí

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