jueves, 13 de marzo de 2014

Schwertertanz

Aunque Alemania no tiene un baile nacional típico, la danza en general desempeña un papel relevante en las fiestas nupciales y campesinas. Pese a que los ritmos modernos están muy difundidos en las zonas rurales, los antiguos bailes folclóricas aún siguen vigentes. Prueba de ello es que hay muchos conjuntos folclóricos que tocan, cantan y practican bailes tradicionales específicos de cada región.
Por ejemplo, el Schuhplattler de Baviera, el vals, la polca, etcétera.
La polca alemana no se diferencia en nada de la vienesa, salvo que el ritmo está mucho más marcado que en las composiciones vienesas. Entre los bailes populares, el primer lugar lo ocupa el Schwertertanz o danza de las espadas, de origen muy antiguo.


Su antigüedad es confirmada en escritos de Tácito, quien hablaba de un extraño deporte que los jóvenes practicaban con gran habilidad y que consistía en saltar desnudos en medio de lanzas y espadas entrecruzadas. Estos ezpata-dantzaris usan espadas, pero no para luchar entre sí. Estas danzas de espadas son de estilo hilt and point o “empuñadura y punta”, conocido en muchas otras regiones de Europa. En esta modalidad, cada bailarín coge una espada por la empuñadura y otra por la punta. De esa manera, los bailarines construyen una cadena unidos por las espadas. Se les conoce como ezpata-dantzariak (bailarín de espadas), aunque muchos ni siquiera usen espadas verdaderas.


Las espadas suelen medir más de un metro. Son mandobles, esku biko ezpatak o espadas de dos manos, porque hay que empuñarlas con ambas extremidades por su peso y tamaño. El grupo se organiza en dos o cuatro filas con sus espadas entrelazadas y un capitán une todas las filas en la parte delantera. Bajo las órdenes del guía, maestro de danza, líder o maisu zaharra (viejo maestro), el grupo ejecuta varias figuras coreográficas sin soltar las espadas. Para realizar los puentes, el capitán da media vuelta y marcha hacia atrás llevándose a los bailarines de la parte delantera, que levantarán y pasarán las espadas por encima de las cabezas del resto de bailarines. Los que vienen detrás harán lo mismo hasta que todo el grupo pase bajo el puente y quede mirando hacia atrás. Para efectuar los puentes se pueden turnar las filas o hacerlos con todas a la vez, y en algunos lugares, por ejemplo, en Deba, las espadas se colocan al ras del suelo, lo que obliga a los bailarines a saltar sobre las espadas.




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